La Navidad es un tiempo maravilloso de reunión con quienes más nos importan. Es el momento de poner empeño en los preparativos para mostrar a quienes van a pasar estas fiestas con nosotros todo lo que nos importan. Puede ser agotador decidir un menú, una decoración, una disposición de comensales, elegir regalos, desear felices fiestas y tenerlo todo controlado para que esté a tiempo, pero es algo que hacemos gustosos y con todo nuestro cariño. Todo esto para ambientar una festividad en la que no hay mejor objetivo que el de compartir momentos especiales y anécdotas en compañía de nuestros seres queridos. Es precisamente esto lo que hace que estas Navidades sean especiales este año ya que el año pasado reunirse fue un poco más difícil.

Y hablando de anécdotas, os acercamos una muy Navideña ¿Sabéis de dónde viene la tradición del árbol de Navidad?

Como muchas otras tradiciones, se trata de una costumbre heredada, en este caso se sospecha de varios posibles orígenes pero el más extendido está en el norte de Europa. Los primeros cristianos que llegaron allí, se encontraron con que la población celebraba el nacimiento del dios nórdico Frey adornando árboles cerca de la fecha del solsticio de invierno. En su cultura, ese árbol simbolizaba a Yggdrasil, el árbol del Universo que conecta los distintos mundos, pero tras adoptarlo como tradición cristiana el árbol pasó a ser un símbolo para celebrar el nacimiento de Cristo.

Inicialmente esos árboles eran de hoja caduca, pero empezaron a utilizarse pinos y abetos ya que su hoja perenne simbolizaba el amor de Dios. Y es que resulta que los árboles de Navidad están llenos de simbolismo, ya que lo que ahora decoramos con bolas de colores solían ser manzanas representando el pecado original, y las luces que son tan decorativas originalmente eran velas que representaban la luz de Jesucristo.

Vaya, parece que al final con la anécdota nos vamos por las ramas y se nos olvida lo importante ¡La felicitación de Navidad! Se acerca el año 2022 y por fin parece que la vida vuelve a la normalidad.

Sin embargo, en Rábita queremos darle las gracias al 2021. Este año ha sido diferente, puede que un poco raro (no tanto como el anterior ¡Menos mal!), pero nos ha permitido seguir a vuestro lado, trabajando duro, aprendiendo y creciendo. Y aunque no haya sido siempre fácil, estamos agradecidos a un año en el que no hemos parado, continuando con nuestra labor, y en el que al fin hemos podido volver a asistir a eventos presenciales como el Fruit Attraction en Madrid.

Al 2022 le pedimos también seguir contando con todos vosotros, que sigamos creciendo, avanzando paso a paso hacia nuevos proyectos y volviendo a nuestra tan ansiada normalidad, que tan poco apreciamos cuando la teníamos.

Felices fiestas y feliz año nuevo de parte de todo el equipo de Rábita.