Hace 12000 años, con el surgimiento de la agricultura, el estilo de vida de los humanos se transformó ya que, gracias a que se descubre la posibilidad de cultivar las tierras para producir los alimentos que se necesitaban, las civilizaciones podían desarrollarse en un solo lugar y pasar de ser nómadas a ser sedentarios y crear comunidades. 

Poco a poco, esta nueva actividad económica fue desarrollándose a más grandes escalas para maximizar su rendimiento y producir nuevos puestos de trabajo. Aunque hoy en día hay fábricas que producen a niveles extraordinarios utilizando técnicas innovadoras, no ha dejado de existir la necesidad de producir de manera local para abastecer a las familias y a las pequeñas comunidades con lo que se conoce como agricultura de subsistencia o de auto-abastecimiento.

 

¿Qué es la agricultura de subsistencia?

La agricultura de subsistencia trata de simplificar el proceso de producción agrícola al que estamos acostumbrados en estos tiempos, ya que son cultivos que están destinados a abastecer únicamente a sus propios productores y a sus familias o comunidades locales de los alimentos necesarios. Por esta razón, aunque sí se puede aprovechar de manera comercial a pequeña escala, su objetivo principal no es generar mayores beneficios. 

Como los procesos son más simples, los cultivos dependen de las condiciones climáticas, los suelos, la ubicación de las localidades, entre otros. Por lo que hay diferentes tipos de agricultura de subsistencia:

  • Cremación: los campos de cultivos se generan a partir de la quema de bosques y las cenizas se utilizan como fertilizante para nutrir el suelo y también para el control de las plagas.
  • Inundación o Irrigación de arroz: se aprovecha de las temporadas de lluvia para plantar semillas de arroz, las cuales tienen una capacidad de producción alta y no repercute en el suelo. 
  • Agricultura Extensiva de Secano: el excremento y la materia orgánica de los animales es utilizado como abono para preparar y nutrir el suelo.

En Rábita estamos comprometidos con el desarrollo y avance de cualquier tipo de prácticas agrícolas siempre que favorezcan al trabajo del agricultor y al medio ambiente. Como este tipo de cultivo requiere de pequeños y medianos espacios de suelo, contamos con una variedad de mallas agrícolas que se pueden adaptar al tamaño que se necesite, como la malla mosquitera, que ayudará a proteger a los cultivos de los insectos, las mallas de sombreo, la malla cortavientos o la malla antigranizo, que los resguardarán de fenómenos atmosféricos, como el viento, el granizo o la insolación, que puedan suponer una amenaza, entre otras.  

Así mismo, contamos con mallas que ayudan a facilitar el proceso de la cosecha, como la malla de recolección, que es ideal para los procesos de cosecha tradicional de las aceitunas, almendras, nueces y otros frutos, ya que cuenta con costuras resistentes para simplificar la colecta del cultivo además de contar con un sistema para llevar a cabo el asoleo y secado de ciruelas, tomates, higos, uvas y damascos. 

Hoy en día, gracias a los avances en información y la creciente conciencia del daño que estamos causando al medio ambiente y a nuestros cuerpos, ha habido una fuerte revalorización de la agricultura de subsistencia.